sábado, 11 de febrero de 2017

Mapa mental CVUDES

El presente es un enlace de un trabajo realizado para el curso de inducción de la maestría de la UDES:

https://www.goconqr.com/es/p/7553381

miércoles, 20 de agosto de 2014

Reseña: La tutela pedagógica de la Lectura


LARROSA, Jorge. La tutela pedagógica de la Lectura. ¿Qué es leer? La experiencia de la lectura. Estudios sobre literatura y formación. Barcelona, Laertes, 1998. págs (59 – 66)

Realizando un recorrido histórico de la desconfianza a la lectura de literatura vemos que los mecanismos de control aplicados en cada una de esta tres épocas; en la antigüedad el control político y académico generaba la expulsión; en la edad media impero el teocentrismo, produciendo la restricción y en la ilustración el humanismo positivista sometió a la literatura a un enjuiciamiento.  Y así hay todo un hilo rojo en nuestra cultura de la tutela pedagógica de la lectura, teniendo en cuenta a ésta como una experiencia salvaje, no controlada, compleja y ambigua. La lectura implica una transformación, pues forma o deforma, de ahí el control a la lectura, conlleva a un efecto previsto, que confirma el control pedagógico y a la solidificación de la conciencia, cuando no se ve más allá de lo conocido.  Entonces, la experiencia de la lectura está casi siempre sometida a la tutela pedagógica, justificada con criterios morales para evitar que pase algo malo al lector.

Si caminamos por la historia encontraremos en ella la desconfianza a la lectura de la literatura y los mecanismos que se adoptaron en tres épocas específicas: la antigüedad, la edad media y la ilustración. En la antigüedad se ejercía un control político y académico que producía la expulsión de lo que estuviese opuesto a dicho precepto.  Ya en la edad media dominando el teocentrismo, la iglesia manipulaba según sus ideales religiosos sometiendo a la restricción los libros, haciendo una farmacopea literaria. Y en la ilustración el humanismo positivista realizaba un enjuiciamiento a la literatura según su racionalidad moral.  Y así hay en la historia todo un hilo rojo de la tutela pedagógica, con el objetivo de evitar que con la lectura algo malo pueda suceder al lector.

La lectura de la literatura es todo un mundo salvaje, no controlado, complejo y ambiguo. Y es que la lectura cuando va en serio es una experiencia de transformación, puesto que implica un movimiento, un cuestionamiento a eso que se es; en esta medida la lectura puede formar o deformar, es por esto que la lectura de la literatura es peligrosa.  Y de ahí la necesidad de evitar estos peligros con la tutela pedagógica que no es más que un control a esa experiencia de transformación, entonces tendremos que se puede alcanzar en el lector la solidificación de la conciencia, que no es más que esa fuerza de transformación, sin que el lector vea más allá de lo que conoce; y un efecto previsto por el autor, esto simplemente nos confirma el control pedagógico.

La experiencia transformadora de la lectura es sometida a la tutela pedagógica, que se justifica en el enjuiciamiento para la elección de que libros son “buenos” y que libros son “malos”, la forma como deben leerse para proteger al lector de lo que puede ser potencialmente un peligro. La tutela pedagógica como se nos muestra ha existido desde la antigüedad hasta nuestro días, pues el expulsar, restringir o enjuiciar  un libro para que sea tenido en cuenta es algo muy subjetivo según los criterios que se tengan, entonces lo que para un lector es bueno, para otro no lo será al igual que lo que dicha lectura pueda llegar a afectarlo, en ese punto la lectura es un ejercicio libre, y no marcada por criterios impropios.






jueves, 24 de julio de 2014

SITIOS DE INTERÉS



Lo invitamos a visitar la página del área de lenguaje del Centro Educativo Cuesta Rica:

http://cecuestaricalenguaje.jimdo.com/


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TEMÁTICA UNO: LOS SEIS NIVELES DE LECTURA


TEORÍA DE LOS SEIS NIVELES DE LECTURA 
DE MIGUEL DE ZUBIRÍA


En la actualidad la mayoría de las personas saben leer, pero leer va más allá de pasar los ojos por una serie de letras, la lectura implica diferentes niveles de lectura. Estudia la siguiente teoría:

http://prezi.com/ot1spkhwgvtr/los-seis-lecturas/


https://www.youtube.com/watch?v=gyu3EKHTA9c





¿CUÁNTO APRENDISTE?

file:///C:/Users/USER/Documents/SENA/UNIDAD%201/Relacionar_imagen_con_concepto2.htm

file:///C:/Users/USER/Documents/SENA/UNIDAD%201/Completar_parrafos.htm

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sábado, 3 de diciembre de 2011

POESÍA Y PENSAMIENTO MARTIANO EN CARTAS A MARÍA MANTILLA


“Ser justos para ser libres”
José Martí



Autores como Julio Cortázar, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Ernesto Sábato o José Martí, por mencionar sólo algunos, han dejado su huella no solamente en el ámbito literario por sus novelas, cuentos o poesías, sino que además a través de su producción epistolar han estampado una marca de sí mismos, de su historia, de su vida, de sus sentimientos y pensamientos.

Sin embargo, en el ámbito de la crítica literaria el género epistolar suele ser poco analizado. Esto se debe, quizás, al hecho de que muchas cartas se encuentran impresas en versión manuscrita del autor, o porque existe una carencia de teorías literarias dedicadas exclusivamente a este género. Pero, este no es el caso, pues el presente trabajo tendrá como objeto de estudio una obra perteneciente al género epistolar: Cartas a María Mantilla del escritor cubano José Martí1.

Este trabajo es un análisis interpretativo de los elementos liricos e ideológicos que matizan las epístolas martianas escritas a María Mantilla. Para llevar a cabo dicha labor se seguirá los preceptos teóricos del enfoque hermenéutico de Hans Robert Jauss; es decir, se hará una interpretación teniendo en cuenta que la obra literaria corresponde a un horizonte histórico. Además, se tomará en cuenta algunos comentarios o estudios hechos por críticos y estudiosos de la obra de Martí.

Para iniciar, se debe señalar que Cartas a María Mantilla es una recopilación de ocho cartas que fueron donadas, por la misma María Mantilla, en la conmemoración del centenario del nacimiento de José Martí en el año de 1953 al señor Batista2. En la actualidad las cartas, en versión facsímil, están en el Archivo General de La Habana (Cuba). Asimismo, y gracias al trabajo del Centro de Estudio Martianos, estas epístolas de Martí han sido transcritas, compiladas e impresas por el Centro de Estudios Martianos y la Editorial Gente Nueva en el libro: Cartas a María Mantilla; cabe acotar que con la publicación de este libro se ha permitido poner en conocimiento una parte de la obra de Martí no muy conocida.

El libro contiene ocho cartas de extensiones muy variadas, la epístola más larga es la octava. Algunas cartas están fechadas, otras no tienen el menor indicio de fecha o lugar donde fueron escritas, como se relaciona en la siguiente relación:


Carta Lugar Fecha
Uno Waycross, Ga 189__ (sin puntualizar año)
Dos Sin señalar lugar 29 de mayo (sin detallar año)
Tres Sin señalar lugar Sin indicar fecha
Cuatro Athos Febrero 2 de 1895
Cinco Sin señalar lugar Sin indicar fecha
Seis Santiago de los Caballeros. 19 de febrero (sin detallar año).
Siete Sin señalar lugar Sin indicar fecha
Ocho Cabo Haitiano. 9 de abril, 1895.



Como lo señala el cuadro, las fechas y lugares de las cartas no son muy precisos en algunos casos, a pesar de ello, la profesora Josefina Leyva comenta:

“Las cartas de Martí a María Mantilla son ocho; breves o extensas, y sus fechas van de mayo veintiocho de 1894 hasta abril nueve de 1895. Martí las escribió en Georgia, México, Santiago de los Caballeros y Cabo Haitiano. Hay una sin indicación de lugar. María tenía catorce y quince años cuando las recibió.”3

Aunque no hay un juicio claro del lugar y la fecha en la que algunas cartas fueron escritas; este hecho llama fuertemente la atención, por lo que no resulta infundado proponer un análisis de este aspecto con más detenimiento en un estudio futuro, cuyos resultados contribuirían a la situación histórica de producción de las cartas, de Martí y de María. A pesar de estas indeterminaciones, ellas no son un impedimento para la realización del trabajo, puesto que éste no tiene como objetivo definir la cronología exacta de la producción epistolar, sino mirar los elementos del pensamiento y la poesía impresos en ellas.

Cartas a María Mantilla es una obra que pertenece al género epistolar, por ello, antes de iniciar cualquier análisis es necesario conceptualizar algunas características propias de este género. De esta manera, encontramos que una epístola es: “un tipo de composición en la que el autor se dirige, en primer lugar, a un receptor bien determinado, real o fingido, que se considera ausente.”4 En este sentido, en la comunicación epistolar convergen dos actores: el emisor y el receptor. Para el caso, y como el título de la obra lo indica, estas cartas están dirigidas a María Mantilla, quien es la receptora de las epístolas de José Martí, quien es el emisor. Pero quiénes son estos personajes.

La vida y obra de escritor cubano José Martí (1853 – 1895), el emisor, padre del modernismo, magnánimo poeta, brillante ensayista e ideólogo de la Revolución cubana es bien reconocida, pero queda entre el tintero saber quién era María Mantilla, la receptora. María Mantilla (1880 – 1962) era hija de Carmen Miyares de Mantilla y de su esposo Manuel Mantilla Sorzano, un matrimonio cubano:

“María Mantilla nació en Nueva York el 28 de noviembre de 1880, once meses después de llegar Martí a la casa de huéspedes de sus padres, y poco antes de la partida del Apóstol hacia Venezuela, donde pensaba reunirse con Carmen Zayas Bazán y con su hijo Pepito, que abandonaron a su vez Nueva York por entonces. Martí apadrinó a María el 6 de enero de 1881. El padre de esta niña fue Manuel Mantilla, cubano inválido y muy enfermo del corazón, cinco años mayor que su esposa (Carmen Miyares).5

Hasta este punto, se han identificado al emisor y al receptor de las epístolas quienes son dos personajes reales. Ahora se definirá la relación entre estas dos personas: primero, Martí era el padrino de María, y segundo, que entre los actores epistolares existe una diferencia de edad notable, puesto que Martí es mayor para la niña 27 años, es decir, que en el momento de enviarle estas cartas a su ahijada él tenía entre 41 – 42 años y María estaba entre los 14 – 15 años.

Estos dos puntos referentes al tipo de relación entre los actores epistolares son relevantes, porque determina, de una u otra manera, el tono familiar, tierno, afectuoso y poético usado por Martí para dirigirse a su ahijada, puesto que, en algunos apartados de las epístolas, el tono con que Martí escribe a María es tan cercano y tan familiar que es posible que un lector desprevenido al leer estas cartas pueda pensar que se trata de una correspondencia entre un Martí, padre, y su hija María; luego esto demuestra la importancia de establecer los actores (emisor – receptor) de las epístolas y sobretodo su relación personal. Aquí un ejemplo:

“Y mi hijita ¿qué hace, allá en el Norte, tan lejos? ¿Piensa en la verdad del mundo, en saber, en querer, - en saber para poder querer, - querer con la voluntad, y querer con el cariño? (…) ¿En qué piensa mi hijita? ¿Piensa en mí?”

“Yo amo a mi hijita. Quien no la ame así, no la ama.”

Asimismo, la relación de cariño y la forma familiar en la que Martí trata a María se puede leer tanto en los encabezados como en la frase de despedida en sus ocho cartas, a saber:

“María mía:”

“Mi María:”

“Mi niña querida:”

“Maricusa mía:”

“A mi María:”

“Tu Martí”

En los encabezados de las cartas se puede ver que siempre que se dirige a María utiliza el pronombre personal posesivo de la primera persona del singular mí o mía, en una muestra de cariño entrañable, casi exclusivo de él, hacia su niña e igualmente en su despedida emplea el adjetivo posesivo de la segunda persona del singular tu, en una demostración de entrega única e incuestionable hacia su ahijada.

Ahora bien, se va a entrar a mirar la estampa poética que recorre las epístolas martianas escritas a María. Aunque las cartas están escritas en prosa, el carácter poético del hombre que transformó la manera de hacer poesía en Hispanoamérica no es ajena a su manifestación epistolar, por lo menos en lo que concierne a las cartas a esta niña, por ello en algunos apartes de las epístolas es posible identificar ese tinte poético que surge de ese sujeto lírico sensible, donde el sentimiento toma un valor universal e insondable que enaltece el lenguaje en su más vivida expresión:

“Una noche tenía como encendida la cabeza, y hubiera deseado que me pusieses la mano en la frente”

“Pues ese soy yo, con tantos ojos como tiene hojas él, y con tantos brazos, para abrazarte, como él tiene ramas”.

“¿Y cómo me doblo yo, y me encojo bien, y voy dentro de esta carta, a darte un abrazo?” ¿Y cómo te digo esta manera de pensarte, de todos los momentos, muy fina y penosa, que me despierta y que me acuesta, y cada vez te ve con más ternura y luz?

“Es que por el aire, que lleva y trae almas, no me han llegado las cartas que esperaba recibir de ti.”

“Las abrazo, las abrazo muchas veces sobre mi corazón”

En estas citas vemos como el sujeto lírico de Martí se manifiesta en expresiones afectuosas, de soledad, de anhelo, de nostalgia y de entrega hacia su ahijada María Mantilla; él clama por un encuentro pronto y mutuo con su hijita que habita en la distancia. Pero, no sólo es el sentimiento el que impregna de poesía estas palabras, sino como desde la sencillez del lenguaje logra configurar un sentir propio y universal de cualquier ser humano: el amor, más específicamente un amor paternal.

Asimismo, el carácter poético del sujeto lírico se ve en presentimiento de su muerte, al mejor estilo de los poetas perseguidos por la muerte, él presiente que pronto ella lo llevará. Precisamente, este sentimiento fatídico se puede leer en su última carta escrita el 9 de abril de 1895 desde Cabo Haitiano a María, es decir, Martí escribió estas últimas líneas cuarenta días antes de su muerte:

“Espérame, mientras sepas que yo viva.”

“Tengo la vida a un lado de la mesa, y la muerte a otro, y un pueblo a las espalda: -y ve cuántas páginas te escribo.”

“Y si no me vuelves a ver, haz como el chiquitín cuando el entierro de Frank Sorzano: pon un libro, - el libro que te pido, - sobre la sepultura. O sobre tu pecho, porque ahí estaré enterrado yo si muero donde no lo sepan los hombres. – Trabaja. Un beso. Y espérame. Tú Martí.”

En estas citas, se puede leer entre líneas a ese sujeto lírico sensible e intuitivo que presiente su muerte. Hecho que resulta muy lógico puesto que Martí estaba por esos días pronto a regresar a Cuba y de enfrentar las dificultades políticas de la isla en manos del régimen español, finalmente su presentimiento fue cierto, pues el 19 de mayo de 1895 Martí murió en la batalla de Dos Ríos. De esta manera, se puede ver como esta carta está llena del sino fatal que suele perseguir a los héroes; y que quizás ya Martí intuía esa muerte de manera dramática y a la vez heroica.

De otra parte, en una segunda parte de este trabajo se rastreará el pensamiento martiano en estas epístolas, partiendo de dos temáticas puntuales: la mujer y el héroe.


En lo que corresponde al pensamiento martiano sobre la mujer, Martí escribió:

“Pero lo admirable aquí [México] es el pudor de las mujeres, no como allá, que permiten a los hombres un trato demasiado cercano y feo. Esta es otra vida, María querida. Y hablan con sus amigos, con toda la libertad necesaria; pero a distancia, como debe estar el gusano de la flor. Es hermoso aquí el decoro de las mujeres. Cada una, por su decoro, parece una princesa.”

“Que te respeten todos por decorosa y estudiosa”

“Y mi hijita ¿qué hace, allá en el Norte, tan lejos? ¿Piensa en el trabajo, libre y virtuoso, para que la deseen los hombres buenos, para que la respeten los malos, y para no tener que vender la libertad de su corazón y su hermosura por la mesa y por el vestido? Eso es lo que las mujeres esclavas, -esclavas por su ignorancia y su incapacidad de valerse, -llaman en el mundo "amor". Es grande, amor; pero no es eso. Yo amo a mi hijita. Quien no la ame así, no la ama. Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento y respeto. -¿En qué piensa mi hijita? ¿Piensa en mí?”

El pensamiento martiano sobre la mujer recae en la idea de la mujer decorosa y pudorosa que resalta a su ahijada como un principio a seguir de las mujeres mexicanas, más exactamente, de las cuatro hijas de su amigo Manuel Mercado a quienes conoció durante ese viaje a México y por quienes manifestó, también, un cariño entrañable, claro que no tan intimo y cercano como el de su ahijada María.

Asimismo, Martí resalta el valor de la mujer que es capaz hacer valer su dignidad por medio de sus estudios, es decir, que Martí concibe a la mujer como una persona inteligente, capaz de pensar, sentir, vivir con sus propios criterios y libre de la esclavitud o del amor vendido a los hombres por la ignorancia, al que él no considera amor. Este hecho, para finales del siglo XIX, resulta bastante revolucionario, pues la educación era un privilegio de los hombres, por ello Martí preocupado siempre manifestó su interés a María de que se educará y ayudará a educar a otras mujeres, para ello encomienda a ella y a su madre la siguiente labor:

“(…) pongan, las dos juntas, una escuela: una escuela para diez niñas, con piano y español de nueve a una: (…)”

“Elévate, pensando y trabajando. (…) Este “Petit français” es claro y útil. Léelo, y luego enseñarás. Enseñar, es crecer.”

Como se puede ver estas citas están impregnadas de un tono consejero de Martí hacia su ahijada, en las que se percibe esa diferencia de edad, antes comentada, entre los actores epistolares y asimismo reitera el tipo de relación íntima y familiar que tenían de padrino – ahijada.

De otra parte, José Martí se caracterizó por ser un hombre con conciencia de su labor, de allí la entrega que siempre tuvo hacia su país, pues siempre reconoció el rol que estaba llamado a desempeñar, fue tan consciente de su liderazgo en la lucha cubana y como la de sus compañeros, a saber:
“Estás lejos, entusiasmada con los héroes de colorín del teatro, y olvidada de nosotros, los héroes verdaderos de la vida, los que padecemos por los demás, y queremos que los hombres sean mejores de lo que son.”

Pero, esta conciencia heroica de Martí no solo se evidencia en las epístolas escritas a Martí Mantilla, sino en una cartaa a su madre se encuentra también esta concepción de héroe:

“Usted se duele, en la cólera de su amor, del sacrificio de mí vida; y ¿por qué nací de usted con una vida que ama el sacrificio? Palabras, no puedo. El deber de un hombre está allí donde es más útil.6

Esta conciencia deja ver a un Martí catalogándose como un héroe a él y sus compañeros de ideología, no en un acto de presunción sino de conciencia del deber del hombre llamado a hacer historia y construir patria, la patria de sus poemas que era la que anhelaba para su Cuba.

Es decir, que Martí sabía que era una figura pública e importante en la lucha revolucionaria, que sus ideas manifestadas en discursos, cartas, ensayos o poesías calaban en el pensamiento de sus compatriotas, por ello su labor de escritura nunca fue descuidada, ni gratuita, pues como hemos visto hasta en unas epístolas sencillas, tiernas y familiares encontramos rasgos de su poesía, pensamiento sobre la mujer, la escuela e incluso de su concepción de héroe.


Conclusiones

En casos específicos como este, en que el autor posee un carácter literario incuestionable, el género epistolar es un documento histórico y literario en el que es posible rastrear elementos estéticos e ideológicos que permiten reconstruir una nueva perspectiva de la historia personal e íntima del autor.

A pesar de ello, el estado del arte sobre esta obra es mínimo en relación con la calidad y riqueza de las epístolas escritas a María Mantilla. Luego, este hecho lleva a considerar que aún hoy en día la obra: Cartas a María Mantilla de José Martí no ha sido lo suficientemente estudiada como para ponderar su relevancia en la literatura cubana, dejando en el ámbito de la crítica literaria un vacio en lo que concierne a su análisis y clasificación dentro de la tipología epistolar de Martí.

Finalmente, cabe resaltar que debido a la amplia obra epistolar de Martí es necesario, a mi parecer, establecer una clasificación de sus cartas, quizás por periodos, o por las temáticas tratadas en las mismas, o por la relación de los receptores de las epístolas, es decir, cartas a familiares, a amigos, a compañeros, entre otros.




NOTAS AL PIE DE PÁGINA

1 José Martí se caracteriza por poseer una extensa obra epistolar escrita en diferentes fechas, con asuntos y temáticas muy variadas y remitida a diferentes personas, como: Manuel Mercado, Máximo Gómez, Enrique Trujillo, Fermín Domínguez, Enrique Collazo, Federico Henríquez y Carvajal, Rosario de la Peña, Carmen Miyares, María Mantilla, a su madre Leonor Pérez, a su esposa Carmen Zayas Bazán, a su hijo José Francisco Martí Zayas-Bazán, Pepito, a su suegro Francisco Zayas-Bazán, entre otros.

2 Según una declaración hecha por César Romero, el hijo de María Mantilla, en una entrevista en Los Ángeles concedida al escritor peruano José Miguel Oviedo.

3 LEYVA, Josefina. Martí en dos dimensiones de su epistolario: Las cartas a María Mantilla y a Manuel Mercado. Disponible en el catalogo en línea de la Página de José Martí: http://www.josemarti.org/jose_marti/articulos/articulospermanentes/jleyva/01marti-dosdimensiones.htm Revisada el: 8 de mayo de 2008.

4 MARCHESE, Angelo y FORRADELLAS, Joaquín. Diccionario de retórica, crítica y terminología literaria. Barcelona: Ariel, 1998. p. 135.

5 LEYVA, Josefina. Op. Cit., [En línea]

6 VERDUGO, Iber H. y LACAU, María Hortensia. Prosa y poesía: José Martí. Buenos Aires: Kapelusz, 1968. p. 262

lunes, 27 de octubre de 2008

CÓDIGOS TOPOGRÁFICO Y ONOMÁSTICO: UNA APROXIMACIÓN A LA LECTURA HISTÓRICA DEL CUENTO “EMMA ZUNZ” DE JORGE LUIS BORGES

“[…] mítico Jorge Luis Borges, ciego en el
centro tornasolado de una biblioteca infinita”.

William Ospina


A manera de introducción

¿Cuál es el contexto histórico del cuento? En el cuento, como construcción literaria, ¿dónde comienza la realidad histórica que le es inherente? Estos interrogantes vuelven la mirada a las diversas lecturas que se pueden realizar de la narración, al carácter polisémico del texto, puesto que este siempre dice más de lo que su lector puede advertir de él. Así, el texto reenvía a otros referentes que también son textos, es decir, a la intertextualidad, de tal forma que produce una relectura, una revaloración de los sentidos del texto. Por ello se hace necesario percibir y reconstruir, hipotéticamente, los códigos intrínsecos en la narración del cuento.

Con las anteriores proposiciones se ha querido indagar acerca de los nexos entre el texto literario y los acontecimientos históricos a los que hacen referencia. Para ello, se ha tomado el caso del cuento “Emma Zunz” de Jorge Luis Borges; pero, qué justifica nuestra elección. Ante todo, el carácter abierto y polisémico de la narración borgiana, la riqueza de sus alusiones a las múltiples realidades que contiene el cuento; características que hacen de Borges, según Nicolás Rosa (1974), el maestro de lo no dicho.

En este punto, se parte de la proposición de que a partir del estudio de los códigos topográfico y onomástico, pertenecientes al código cultural, se puede connotar el sentido hermenéutico del cuento, es decir, encontrar las relaciones de verosimilitud con el código histórico que se entrañan en el relato. Para ello, se proponen dos objetivos, primero, rastrear los códigos topográfico y onomástico (subcódigos del código cultural), y segundo, connotar el sentido histórico de los códigos topográfico y onomástico. De esta manera, el presente trabajo se realizará siguiendo la propuesta teórica del análisis textual de Roland Barthes y procurando analizar el cuento Emma Zunz de Jorge Luis Borges, que se encuentra en el libro El Aleph, publicado en el año de 1949.

Antes de iniciar con el análisis textual es pertinente conocer el carácter cosmopolita de Jorge Luis Borges, quien podría ser considerado un ciudadano del mundo, con la enciclopedia que conlleva conocer una variedad de culturas. Cabe señalar que Borges es bilingüe desde su infancia y que aprendió a leer en inglés, antes que en castellano, por influencia de su abuela materna de origen británico. En 1914 viajó con su familia a Ginebra (Suiza), allí estudió su bachillerato (1914-1918), perfeccionó su francés, idioma en que se impartían las asignaturas y aprendió por su cuenta alemán, además realizó algunas publicaciones. En 1918 se trasladó a España, donde permaneció hasta 1921. En este año regresó a Argentina, al reencuentro con su natal Buenos Aires. Así es precisamente como nuestro autor forma ese carácter cosmopolita; pues conoció los dos lados del Atlántico, vivió su tiempo, la gloria y las catástrofes, además, él vivió en el marco de la primera guerra mundial (1911-1918) y tres años de la posguerra en Europa, posteriormente regresó a Argentina, reencontrándose con su ciudad y quizás, repensándola.

Los códigos topográfico y onomástico

Retomando la línea del análisis textual, nos ocuparemos de los códigos topográfico y onomástico, los cuales, siguiendo la conceptuación de Barthes , son subcódigos del código cultural. Éste, el código cultural, es el código de los saberes humanos, de la cultura, de la sociedad, de la historia; por tanto, demanda una competencia, un saber por parte de los lectores, para así tener una mejor lectura del relato. Además, de ser subcódgios del código cultural, el código topográfico hace referencia a un conjunto de particularidades que aluden a determinado territorio, terreno o zona. De otra parte, el código onomástico estudia los nombres, y especialmente a los nombres propios.

Para cumplir el cometido, en primera instancia, se realizará el análisis del código topográfico, en las siguientes siete lexias:

“[…] un tal Fein o Fain, de Rio Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto.”

Río Grande: ciudad y puerto al sur de Brasil.

“Recordó veraneos en una chacra, cerca de Gualeguay, […]”
Gualeguay: ciudad portuaria de Argentina.

“[…] recordó la casita de Lanús que les remataron, […]”
Lanús: pueblo al este de Argentina, que constituye un suburbio limítrofe de la ciudad de Buenos Aires.

“Emma vivía por Almagro, en la calle Liniers; […]”
Almagro: un distrito de la clase baja-media que no está tan lejos del centro de Buenos Aires.
Calle Liniers: una calle de Buenos Aires en el distrito de Almagro.

“Acaso en el infame Paseo de Julio se vio multiplicada en espejos, […]”
Paseo de Julio: una calle de Buenos Aires en el distrito Brodie 18-132, paralela al río.

“en la esquina subió a un Lacroze, que iba al oeste.”
Lacroze: era la línea central del tranvía en el suburbio del noroeste Buenos Aires. Ha sido substituido hoy por un sistema subterráneo.

“[…] y se apeó en una de las bocacalles de Warnes”.
Warnes: es una avenida central de Buenos Aires, cerca del chalet Crespo, un districto comercial conocido por su predominante población judía clase baja-media.

Después de realizado el análisis al código topográfico se podrá determinar el lugar en donde se desarrolla cuento, el cual es Buenos Aires, capital y ciudad más populosa de Argentina, es el puerto más importante de este país y está situado sobre la margen occidental del Río de la Plata. Información valiosa, en cuanto nos permite delimitar geográficamente una posible historia a significar, pues sólo nos referiremos a la historia de Buenos Aires. No obstante, faltaría ahora establecer la época. Para determinar éste elemento sustancial nos podemos ayudar de nuestro segundo código: el código onomástico.

El análisis del código onomástico tiene un hecho particular, puesto que nos ayudará a determinar una época, fundamental para hacer una connotación histórica del cuento. Para ello se han tomado ocho lexias:

“Emma Zunz”
Emma: (germano) el nombre deriva del antiguo alemán Amme y significa fuerza. También, Emma era reina de Germania que había nació en España y murió en Francfort. Ella fue una mujer piadosa y discreta. Es además, el diminutivo del nombre Emmanuel, que es como se llama su padre en el cuento.
Zunz: posiblemente un tributo a Leopold Zunz (1794-1886) judio-alemán, erudito y eminencia en el ámbito de educación judía y la cultura judía. Zunz ayudó a fundar la Sociedad para la Cultura y las Ciencias Judías, una institución pedagógica

“[…] un tal Fein o Fain, de Rio Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto.”
Fain: (hebreo) el fisgón.

“[…] Emma lloró hasta el fin de aquel día el suicidio de Manuel Maier, que en los días felices fue Emmanuel Zunz.”
Manuel: (hebreo) es el diminutivo de Emmanuel. Hebreo. “Dios con nosotros”
Maier: apellido de origen alemán. Entre algunos personajes reconocidos encontramos a: Jorge Guillermo (1758-1802) escritor alemán, Enrique (1867-?) filosofo alemán, Miguel (1568-1622) médico y alquimista alemán y Jose Federico Bernardo Gaspar músico alemán del siglo XVIII.
Emmanuel: (hebreo) el significado del nombre es “Dios con nosotros” (Mateo 1: 23).

“Loewenthal, Aarón Loewenthal, antes gerente de la fábrica y ahora un de los dueños.”
Aarón: (hebreo) alto, elevado, montañoso. Fue el primer sumo sacerdote judío considerado el fundador del sacerdocio hebreo. Aarón construyó un becerro de oro, cuando Moisés estaba recibiendo las tablillas de los mandamientos. (Éx. 32, 1-24)
Loewenthal: apellido de origen judio.aleman. Friedrick Loewenthal era un quimico, enólogo y activo negociante judío. Asimismo, Wilhelm Loewenthal era un científico judío que fue contratado, a finales del siglo XIX, por el gobierno argentino de Carlos Pellegrini para preparar un informe sobre el estado de la colonización judía en varias partes de país.

“A nadie se lo había revelado, ni siquiera a su mejor amiga, Elsa Urstein”
Elsa: (germano) el nombre deriva del antiguo alemán Kelza y significa regocijo.
Urstein: apellido de origen juduio-alemán.

“Emma trabajó hasta las doce y fijó con Elsa y con Perla Kronfuss los pormenores del paseo del domingo”.
Perla: (latino) la exquisita o extraordinaria.
Kronfuss: puede hacer alusición a Johannes Kronfuss, quien nació en Hungría y se fue a estudiar arquitectura en Munich (Alemania), luego Kronfuss emigró aproximadamente 1910 a Argentina. Allí se llamó Juan Kronfuss.

“Lo abrió; debajo del retrato de Milton Sills, donde la había dejado la antenoche estaba la carta de Fain”
Milton Sills: (1882-1930) Nació en Chicago, hijo de una familia adinerada. Estudió psicología y filosofía, pero se dedicó a la actuación. Empezó en teatro de Broadway y en 1915 hizo su debut en el cine. Milton Sills se destaco por sus papeles románticos que lo hicieron popular entre las audiencias femeninas.

El hecho de ser popular con la audiencia femenina tiene relación con el relato, puesto que, Emma Zunz tenía un retrato del galán de cine del momento. Además, la presencia de esta estrella del cine estadounidense otorga al relato un carácter de verosimilitud.

“Había llorado con decoro, el año anterior, la inesperada muerte de su mujer -¡una Gauss, que le trajo una buena dote!-, […]”
Gauss: quizás es una alusión a Carl Friedrich Gauss (1777-1855), matemático alemán conocido por sus muy diversas contribuciones al campo de la física, especialmente por sus estudios del electromagnetismo.

En esta instancia, qué nos dicen los datos anotados en las líneas antecedentes; situar los códigos topográfico y onomástico, concatenados en una relación espacio-temporal, estableciendo la correspondencia con el sentido histórico. Así, el escenario de cuento es Buenos Aires (calles Paseo de Julio, Almagro, Liniers), con la mención de los pueblos de Lanús y Gualeguay y los personajes son de ascendencia judía-alemana, (Aarón Loewenthal, Manuel Maier, Emanuel y Emma Zunz, Elsa Urstein, Kronfuss, Gauss, Fain), los cuales tienen seguramente una relación con las inmigraciones europeas.

El sentido histórico del cuento

La llegada de millones de inmigrantes provenientes de Europa fue, ante todo, una medida económica y política tomada por los gobiernos posteriores al año de 1879, con el objetivo de ocupar y aprovechar una considerable cantidad terrenos (375.000 Km2) arrebatados a los indígenas que de paso fueron exterminados para evitar que pudieran reclamarlos. De tal forma, el fenómeno de la inmigración europea a Argentina se inició a finales del siglo XIX y continuó en las siguientes dos décadas del siglo XX, dicho fenómeno fue importante, diverso y numeroso. Así, se estima que el 90% de la población actual de este país es descendiente de inmigrantes, en mayor medida europeos, italianos, españoles, franceses, alemanes o judíos:

“Hasta 1910, se radicaron alrededor de 1.000.000 de italianos, 700.000 españoles, 90.000 franceses, 70.000 rusos , en su mayor parte de origen judío , 65.000 turcos, en su mayoría sirios y libaneses, 35.000 austro-hungaros, es decir, centro-europeos, 20.000 alemanes y un numero muy inferior de portugueses, suizos, belgas y holandeses”

Si bien, las migraciones europeas fueron numerosas y variadas, no es el propósito de este trabajo ahondar en cada una de ellas (inmigraciones de los italianos, españoles, portugueses, ingleses, entre otros). Puesto que, el análisis de los códigos topográfico y onomástico nos dieron como resultado un marco de referencia de espacio y tiempo. Por ende, el sentido histórico del cuento va encaminado a estudiar aspectos relevantes del fenómeno de las inmigraciones judías a Argentina.

Así, la primera ola migratoria fue a causa de los sangrientos ataques contra los judíos que tuvieron lugar en Rusia, en el año de 1881. Por tal motivo, se vieron abocados a salir de Rusia para Francia o Alemania; país por el que pasaban para embarcasen en el puerto alemán de Bremen. Pero, estos hechos, de una u otra forma, repercutieron en Argentina, pues precisamente, el 6 de agosto de 1881, el presidente de Argentina, Julio Argentino Roca (1880-1886) comisionó a José María Bustos para dirigir a los emigrantes judíos a su país. Tal evento, en gran medida, fue un hecho insólito y único en su género en toda la historia de los judíos en Argentina.

La política del fomento de la inmigración fue, también, una constante en el gobierno de Miguel Juárez Celman (1886-1890). Debido a estas iniciativas, el 14 de agosto de 1889 el barco de vapor alemán Weser arribó al puerto bonaerense con 820 pasajeros judíos. Los nuevos habitantes tuvieron que afrontar una serie de inconvenientes antes de lograr establecerse en las tierras prometidas. De tal forma, que los beneficios que ofrecían las autoridades argentinas, a través de sus oficinas europeas, a aquellas personas que sufrían el terror de las persecuciones, la miseria y la intolerancia, no eran tan ciertas como la tierra prometida, en paz y prosperidad que aseveraban. A pesar de ello, las inmigraciones no paraban.

En este mismo sentido, el 24 de agosto de 1891 el barón Mauricio Hirsch, de origen judío, creó la Sociedad Judía de Colonización (JCA, Jewish Colonization Association) con “el impresionante capital de 50 millones de francos (2 millones de libras esterlinas o 10 millones de dólares)” , cuyo propósito era el de facilitar el viaje, el establecimiento y la educación instrumental de los inmigrantes judíos. A partir de 1982, la JCA quedó como la única organización que se ocupaba del traslado de inmigrantes judíos a América en el marco de su gestión de facilitador y colonizador.

En los primeros cinco años de labores, la JCA asentó 6.757 judíos en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe. En el año de 1915, el total de inmigrantes llegaba a 33.382 judíos, de los cuales 20.382 estaban establecidos en chacras y 13.000 eran trabajadores asalariados. La población judía en Argentina, en vísperas a la Primera Guerra Mundial, se calculaba en 115.600 personas.
A su llegada, los judíos que se es establecían en Buenos Aires lo hacían en los barrios céntricos del puerto, como: Villa Crespo, Almagro, Palermo, La Paternal, Caballito y Flores donde formaron pequeñas comunidades de judíos. El surgimiento de comunidades judías se dio, en primer lugar, por la introducción directa de grupos de pioneros por parte de la JCA, y después a la base económica que ésta ofreció para el establecimiento temporal o definitivo de los inmigrantes. En esta actitud, se ve el carácter de colectividad que existía entre ellos; la cual era común a la organización de inmigrantes judíos:

“Los inmigrantes formaron colectividades, es decir, desarrollaron una vida asociativa muy intensa centrada en torno a las sociedades de ayuda mutua, clubes, instituciones recreativas, hospitales, escuelas y órganos de prensa.”

Este fenómeno de colectividad guarda una estrecha relación con nuestro cuento, debido a que los personajes del relato son todos de origen judío, a excepción del marinero sueco o finlandés, unidos por un vínculo familiar, laboral o de amistad. Es decir, en el relato son perceptibles los lazos de unión que establecen algunos personajes para hacer su estadía más llevadera. Por ejemplo: cuando Elsa Urstein y Emma Zunz se inscriben en un club de mujeres, deben soportar los comentarios insidiosos que genera la revisación.

De tal suerte, se puede comprobar que si bien en una primera lectura el relato no da para pensar en una correspondencia con la Historia, y mucho menos con las inmigraciones judías a Argentina, es a través del estudio de los códigos topográficos y onomásticos que es posible relacionar el cuento con las inmigraciones judías a Argentina, y así resolver el interrogante que se planteó al inicio de este trabajo: ¿Cuál es el contexto histórico del cuento?

De otro lado, quiero ahora aventurarme a lanzar una breve interpretación del cuento en relación con su autor, Jorge Luis Borges: ¿Es el cuento de carácter social?, ¿puede considerarse a Borges un escritor comprometido?

Para contestar la primera pregunta, cabe señalar que el lector puede realizar diversas lecturas del texto, atendiendo a su carácter polisémico (siempre y cuando no se violente el sentido del texto y no se fuerce a decir algo que ni siquiera se sugiere). Así, Emma Zunz es considerado por la crítica literaria como un cuento perteneciente al género negro. No obstante, se puede pensar que por la temática que aborda y el contexto histórico en que se desenvuelve el relato, el autor quiera denunciar algo; por ejemplo: la problemática social de los inmigrados judíos, el rechazo de los judíos por ser considerados una comunidad aislada o, por el contrario, resaltar el aporte judío a la cultura:

“Jorge Luis Borges sostenía que la razón por la cual los judíos han podido ser tan continuamente creadores en el ámbito de la cultura europea es que participan de esa cultura de un modo marginal y no central”

En esa medida, el relato se puede convertir en algo más que narrar un asesinato y ser un aparente cuento de género negro, para ser un cuento con un trasfondo histórico y quizás social. Pero, hasta qué punto aseverarlo.

Si bien el cuento da indicios para sospechar en un carácter social, su autor no. Cabe resaltar, que Borges no es reconocido por ser un autor de carácter social. Justamente, en su prólogo de cuentos El informe de Brodie (1970), él afirma:

“Sólo quiero aclarar que no soy, ni he sido jamás, lo que antes se llamaba un fabulista o un predicador de parábolas y ahora un escritor comprometido. […] No he disimulado nunca mis opiniones, ni siquiera en los años arduos, pero no he permitido que interfieran en mi obra literaria, salvo cuando me urgió la exaltación de la Guerra de los Seis Días”.
Borges es la contra cara del uruguayo Mario Orlando Benedetti que es, ante todo, un escritor comprometido con sus pensamientos, por ello gran parte de su obra, sobre todo la poesía, se encuentra matizada por sus ideas políticas y colmada de la nostalgia vivida durante los 15 años de su exilio; tiempo durante el cual su literatura estaba prohibida en su país. De esta manera, es innegable la oposición de estos dos autores del cono sur. Así, la segunda pregunta queda resuelta, pues como él asevera no “es un escritor comprometido”, es decir, que sus ideas u opiniones no se reflejan en lo prolífico de su obra.

A modo de conclusión

El análisis de los códigos topográfico y onomástico implica una búsqueda, en ocasiones exhaustiva, de su sentido. Dicha labor es gratificante en la medida en que esta permite una mejor lectura del cuento, puesto que se desentraña, en nuestro caso, primero el lugar donde se están desarrollando las acciones y segundo el origen o la nacionalidad de nuestros personajes. Asimismo, este descubrimiento nos lleva a leer el cuento en función del momento histórico. Y realizando, un análisis más profundo permite sospechar de la intención del cuento, de tal forma que se produce una revaloración de la lectura y se abre una puerta para introducir, quizás, un nuevo sentido del texto.

miércoles, 27 de agosto de 2008

"El dinosaurio" De: Augusto Monterroso

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

ELLAS

Unas vuelan como hijas del cielo que van en busca de su querida madre alta, alta y más alta. Otras se acuestan en el suelo, como si un calor placentero las regocijara.
Unas, muy pocas, se hunden en el suelo, como hija de una tradición cristiana que va a depositarse en el polvo, porque en "polvo eres y en polvo te convertirás".

LEYENDO A… AMÉRICA MESTIZA

Ospina se ha caracterizado por ser un ensayista eminente, lleno de un acervo histórico magnifico, de palabras fáciles y bien puestas, así es este libro, América mestiza.

La lectura de este libro, ante todo, implica tener que asumir una actitud de reflexión y crítica, a ver con otros ojos la panorámica las situaciones de América, a pensar y repensar nuestra historia y su devenir.

La Historia juega aquí un papel magistral, pues todo su eje argumentativo gira en torno de ella; a los cauces de la historia que se van juntando para formar un gran río, en donde es magnifico subir y navegar. Y no me cabe la menor duda, que si algo aprendí de este libro, es que la historia bien contada es una adicción. Adicción que te encausa por todas las geografías, sociedades, culturas, literaturas, políticas y economías, en este caso de nuestra América. En lo que es una muestra magistral de concatenación de hechos históricos contados con soltura y un toque poético.

Además, en esta reflexión el autor deja en mí la espinita de que América puede pensarse como una unidad, no en términos de frontera y de legislaciones, sino desde su historia, su cultura, sus saberes, en fin desde su identidad “continental” que es única e incomparable.

Asimismo, rescato del texto la forma en que Ospina asume el compromiso social del escritor, muestra desde la literatura una perspectiva del escritor paternalista que defiende sus pensamientos y sentimientos.

martes, 28 de agosto de 2007

Zapatos


Los zapatos ante todo deben ser comodos, pues ellos ciñen nuestros pies en largas jornadas, asi, los mejores compañeros siempre serán los viejitos, los desgastados y hasta rotos zapatos; pues por largos días nos han acompañado y moldeado su forma a las curbaturas y defectos de nuestros pies.

Los zapatos son nuestros amigos en las andanzas, sin ellos nuestros pies desnudos no soportarian el calor de la cera hirviente, ni los vidrios tirados por ahí, ni los machucones, así, con ellos andamos y desandamos los caminos de la vida.

Aunque, no para todo es indispensable tener zapatos... por ejemplo, para bañarse.

lunes, 9 de abril de 2007

AMURALLADA

Cartagena de Indias, La Heroica, la Ciudad amurallada, o como prefiera llamársele, era un paraíso terrenal lleno de historia, como la historia misma, aquel lugar maravilloso en dónde es posible olvidar el nombre y entregarse por completo, en alma y cuerpo, a deleitarse de su belleza.

Sólo un domingo bastó para quedar encantada de ella. En un breve paseo en una calurosa tarde, después de descansar del largo viaje de trece horas en bus, me dedique a recorrerla. Primero, al Castillo de San Felipe era magnifico, bello e imponente, sus paredes azabaches y punzadas por el tiempo de la historia contrastaban con el bien adornado jardín. Sólo me pude quedar con estas imágenes externas e imaginando su interior, privilegio que si tuvieron los reyes de España, pues, debido a un acto especial para darles la bienvenida cerraron el castillo; su llegada aquel día trastornó el orden y los anhelos turísticos de muchos visitantes. Así, no me quedó otra opción más que la de recorrer un poco sus alrededores y de paso el monumento a los zapatos viejos

Sin más que hacer en aquel lugar, me fui caminando, junto con unas compañeras, hasta la ciudad antigua. Subimos por la calle treinta, cruzamos el puente Heredia, entonces tuvimos a nuestro lado, a nuestra diestra y siniestra las inmensas murallas que se extendían jubilosas. Seguimos caminado por la Calle de la Media Luna, asomos de una ciudad antigua donde la edad empieza a hacer mella. Continuamos nuestro camino hasta que por fin llegamos a la Torre del Reloj, cinco para las cinco, hora de la entrada a la mágica ciudad.

Allí, adentro de la magia, en el pasillo del Palacio del Dulce me deleite con los sabores de sus manjares azucarados que parecen ser la compensación del sabor amargo que durante años soportaron los esclavos negros de los españoles, del sabor dulce que sus vidas carecieron. Me embelece de su arquitectura, de las casas, de las plazas, de las iglesias, de los parques y de los conventos, de su colorido abigarrado, del nombre típico de sus calles (de las carretas, del Estanco del Tabaco, de la amargura, del colegio, de la universidad, primera y segunda de Badillo, de las damas, entre otras) y de sus sitios que nos hacen sentir la autenticidad de nuestra lengua. Y como no, me encanto de sus murallas, tan antiguas, tan fuertes, capaces ellas de resistir mil batallas más, por las cuales camine mirando el golpe del mar y sintiendo la brisa en mi rostro.

Finalmente, después de la larga caminata, a la playa a descansar tendida en la arena, con el sonido del mar y una buena charla que calentó levemente nuestras gargantas. El tiempo, infortunadamente, no era eterno. El domingo finalizó, regrese a casa de mis amigos cartageneros, después de cincuenta minutos de recorridos. Definitivamente, fue un día intenso y lleno de gratos recuerdos de esa encantadora ciudad amurallada. Cartagena de Indias o la Heroica es una ciudad de murallas, de límites finitos, pero infinitos para sus turistas.

lunes, 26 de febrero de 2007

REMEMBRANZA

En una mirada introspectiva hacía mi pasado, me inundan una rauda cascada de imágenes de buenos, chistosos, y no tan gratos recuerdos, aunque al fin y al cabo todos ellos forman parte de mi vida y si uno sólo de ellos variase a lo mejor no sería quien soy ahora.

Empezaré presentándome, mi nombre es Lisis, a mi parecer un bello nombre: corto y sonoro, viene de Grecia, no sé si recuerden el capítulo “Lisis o de la amistad” de Platón, pues bien, de allí tomaron el nombre mis padres, aunque en esa época era un nombre masculino, pero igual a mí no me importa eso, pues en este momento es mi nombre.

Mi iniciación con la literatura fue algo a lo que me fui acercando paulatinamente, en primera instancia, fue por la mediación de mi abuelo, gracias a esas extraordinarias tardes que pase sentada en un taburete escuchando su versátil voz, que iba matizando las diferentes emociones que narraba en sus historias patrias ( sobre el bogotazo, la época de la violencia, el frente nacional y muchas otras historias), y prestando atención al más mínimo gesto o mirada con que enfatizaba su narración; mientras tanto, mi imaginación pueril recreaba los más inverosímiles escenarios y personajes. En otras jornadas, recuerdo que nos recitaba poemas de Julio Flores y José Asunción Silva, es más puedo decir que de su voz, por primera vez, sentí el frío nocturno de la noche capitalina. Amaba, las tardes con taburete a la vera de mi abuelo y su ardor apasionante.

Si las tardes me la pasaba sentada oyendo historias, en la mañana estudiaba. De los días del jardín recuerdo el mimo de mi profesora y su desbordante paciencia ante nuestra hiperactividad y picardías. Las permanentes planas para aprender a escribir mi nombre, aún sin saber ni el alfabeto ni sus combinaciones silábicas, así mismo las planas de las vocales, de las silabas de ma, me, mi, mo, mu, pa, pe, pi, po, pu, entre otras, la infaltable tarea de recortar y rellenar las letras con pedazos de papel o de lentejas o arroz. Asimismo, era innegable la ayuda de mi madre que con su mano guiaba mi mano para lograr los mejores trazos posibles de la “a” “o” “p” “m” “q” etcétera, además de sus estrategias para que los papelitos, las lentejas o el arroz no quedaran fuera del límite alfabético.

En mi experiencia familiar recuerdo un tablero de payasito, con el que me enseñaron las vocales, el alfabeto y los números, y unas letras hechas de madera y pintada de colores vivos, con las cuales practicaba la memorización del alfabeto. Para luego aprender a leer, para emprender el viaje a bordo de los lomos de los libros y con los remos del lenguaje, así llegue a ella. Luego, el tiempo fue corriendo y mi interés se fue acrecentando, de esta forma me fui acercando a la literatura poco a poco, historia tras historia y lectura a lectura. En este punto, es muy difícil regresar al pasado y saber cuál fue el primero o cuál fue el más trascendente, ¿Cuál?, ¿Cuál?, en verdad en la sucesión del tiempo es díficil decidir esos cuáles, pues creo que hacer una lista, no es importante, porque a medida que pasan los días y la vida esa lista se modificaría...