Unas vuelan como hijas del cielo que van en busca de su querida madre alta, alta y más alta. Otras se acuestan en el suelo, como si un calor placentero las regocijara.
Unas, muy pocas, se hunden en el suelo, como hija de una tradición cristiana que va a depositarse en el polvo, porque en "polvo eres y en polvo te convertirás".
miércoles, 5 de septiembre de 2007
LEYENDO A… AMÉRICA MESTIZA
Ospina se ha caracterizado por ser un ensayista eminente, lleno de un acervo histórico magnifico, de palabras fáciles y bien puestas, así es este libro, América mestiza.
La lectura de este libro, ante todo, implica tener que asumir una actitud de reflexión y crítica, a ver con otros ojos la panorámica las situaciones de América, a pensar y repensar nuestra historia y su devenir.
La Historia juega aquí un papel magistral, pues todo su eje argumentativo gira en torno de ella; a los cauces de la historia que se van juntando para formar un gran río, en donde es magnifico subir y navegar. Y no me cabe la menor duda, que si algo aprendí de este libro, es que la historia bien contada es una adicción. Adicción que te encausa por todas las geografías, sociedades, culturas, literaturas, políticas y economías, en este caso de nuestra América. En lo que es una muestra magistral de concatenación de hechos históricos contados con soltura y un toque poético.
Además, en esta reflexión el autor deja en mí la espinita de que América puede pensarse como una unidad, no en términos de frontera y de legislaciones, sino desde su historia, su cultura, sus saberes, en fin desde su identidad “continental” que es única e incomparable.
Asimismo, rescato del texto la forma en que Ospina asume el compromiso social del escritor, muestra desde la literatura una perspectiva del escritor paternalista que defiende sus pensamientos y sentimientos.
La lectura de este libro, ante todo, implica tener que asumir una actitud de reflexión y crítica, a ver con otros ojos la panorámica las situaciones de América, a pensar y repensar nuestra historia y su devenir.
La Historia juega aquí un papel magistral, pues todo su eje argumentativo gira en torno de ella; a los cauces de la historia que se van juntando para formar un gran río, en donde es magnifico subir y navegar. Y no me cabe la menor duda, que si algo aprendí de este libro, es que la historia bien contada es una adicción. Adicción que te encausa por todas las geografías, sociedades, culturas, literaturas, políticas y economías, en este caso de nuestra América. En lo que es una muestra magistral de concatenación de hechos históricos contados con soltura y un toque poético.
Además, en esta reflexión el autor deja en mí la espinita de que América puede pensarse como una unidad, no en términos de frontera y de legislaciones, sino desde su historia, su cultura, sus saberes, en fin desde su identidad “continental” que es única e incomparable.
Asimismo, rescato del texto la forma en que Ospina asume el compromiso social del escritor, muestra desde la literatura una perspectiva del escritor paternalista que defiende sus pensamientos y sentimientos.
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