lunes, 27 de octubre de 2008

CÓDIGOS TOPOGRÁFICO Y ONOMÁSTICO: UNA APROXIMACIÓN A LA LECTURA HISTÓRICA DEL CUENTO “EMMA ZUNZ” DE JORGE LUIS BORGES

“[…] mítico Jorge Luis Borges, ciego en el
centro tornasolado de una biblioteca infinita”.

William Ospina


A manera de introducción

¿Cuál es el contexto histórico del cuento? En el cuento, como construcción literaria, ¿dónde comienza la realidad histórica que le es inherente? Estos interrogantes vuelven la mirada a las diversas lecturas que se pueden realizar de la narración, al carácter polisémico del texto, puesto que este siempre dice más de lo que su lector puede advertir de él. Así, el texto reenvía a otros referentes que también son textos, es decir, a la intertextualidad, de tal forma que produce una relectura, una revaloración de los sentidos del texto. Por ello se hace necesario percibir y reconstruir, hipotéticamente, los códigos intrínsecos en la narración del cuento.

Con las anteriores proposiciones se ha querido indagar acerca de los nexos entre el texto literario y los acontecimientos históricos a los que hacen referencia. Para ello, se ha tomado el caso del cuento “Emma Zunz” de Jorge Luis Borges; pero, qué justifica nuestra elección. Ante todo, el carácter abierto y polisémico de la narración borgiana, la riqueza de sus alusiones a las múltiples realidades que contiene el cuento; características que hacen de Borges, según Nicolás Rosa (1974), el maestro de lo no dicho.

En este punto, se parte de la proposición de que a partir del estudio de los códigos topográfico y onomástico, pertenecientes al código cultural, se puede connotar el sentido hermenéutico del cuento, es decir, encontrar las relaciones de verosimilitud con el código histórico que se entrañan en el relato. Para ello, se proponen dos objetivos, primero, rastrear los códigos topográfico y onomástico (subcódigos del código cultural), y segundo, connotar el sentido histórico de los códigos topográfico y onomástico. De esta manera, el presente trabajo se realizará siguiendo la propuesta teórica del análisis textual de Roland Barthes y procurando analizar el cuento Emma Zunz de Jorge Luis Borges, que se encuentra en el libro El Aleph, publicado en el año de 1949.

Antes de iniciar con el análisis textual es pertinente conocer el carácter cosmopolita de Jorge Luis Borges, quien podría ser considerado un ciudadano del mundo, con la enciclopedia que conlleva conocer una variedad de culturas. Cabe señalar que Borges es bilingüe desde su infancia y que aprendió a leer en inglés, antes que en castellano, por influencia de su abuela materna de origen británico. En 1914 viajó con su familia a Ginebra (Suiza), allí estudió su bachillerato (1914-1918), perfeccionó su francés, idioma en que se impartían las asignaturas y aprendió por su cuenta alemán, además realizó algunas publicaciones. En 1918 se trasladó a España, donde permaneció hasta 1921. En este año regresó a Argentina, al reencuentro con su natal Buenos Aires. Así es precisamente como nuestro autor forma ese carácter cosmopolita; pues conoció los dos lados del Atlántico, vivió su tiempo, la gloria y las catástrofes, además, él vivió en el marco de la primera guerra mundial (1911-1918) y tres años de la posguerra en Europa, posteriormente regresó a Argentina, reencontrándose con su ciudad y quizás, repensándola.

Los códigos topográfico y onomástico

Retomando la línea del análisis textual, nos ocuparemos de los códigos topográfico y onomástico, los cuales, siguiendo la conceptuación de Barthes , son subcódigos del código cultural. Éste, el código cultural, es el código de los saberes humanos, de la cultura, de la sociedad, de la historia; por tanto, demanda una competencia, un saber por parte de los lectores, para así tener una mejor lectura del relato. Además, de ser subcódgios del código cultural, el código topográfico hace referencia a un conjunto de particularidades que aluden a determinado territorio, terreno o zona. De otra parte, el código onomástico estudia los nombres, y especialmente a los nombres propios.

Para cumplir el cometido, en primera instancia, se realizará el análisis del código topográfico, en las siguientes siete lexias:

“[…] un tal Fein o Fain, de Rio Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto.”

Río Grande: ciudad y puerto al sur de Brasil.

“Recordó veraneos en una chacra, cerca de Gualeguay, […]”
Gualeguay: ciudad portuaria de Argentina.

“[…] recordó la casita de Lanús que les remataron, […]”
Lanús: pueblo al este de Argentina, que constituye un suburbio limítrofe de la ciudad de Buenos Aires.

“Emma vivía por Almagro, en la calle Liniers; […]”
Almagro: un distrito de la clase baja-media que no está tan lejos del centro de Buenos Aires.
Calle Liniers: una calle de Buenos Aires en el distrito de Almagro.

“Acaso en el infame Paseo de Julio se vio multiplicada en espejos, […]”
Paseo de Julio: una calle de Buenos Aires en el distrito Brodie 18-132, paralela al río.

“en la esquina subió a un Lacroze, que iba al oeste.”
Lacroze: era la línea central del tranvía en el suburbio del noroeste Buenos Aires. Ha sido substituido hoy por un sistema subterráneo.

“[…] y se apeó en una de las bocacalles de Warnes”.
Warnes: es una avenida central de Buenos Aires, cerca del chalet Crespo, un districto comercial conocido por su predominante población judía clase baja-media.

Después de realizado el análisis al código topográfico se podrá determinar el lugar en donde se desarrolla cuento, el cual es Buenos Aires, capital y ciudad más populosa de Argentina, es el puerto más importante de este país y está situado sobre la margen occidental del Río de la Plata. Información valiosa, en cuanto nos permite delimitar geográficamente una posible historia a significar, pues sólo nos referiremos a la historia de Buenos Aires. No obstante, faltaría ahora establecer la época. Para determinar éste elemento sustancial nos podemos ayudar de nuestro segundo código: el código onomástico.

El análisis del código onomástico tiene un hecho particular, puesto que nos ayudará a determinar una época, fundamental para hacer una connotación histórica del cuento. Para ello se han tomado ocho lexias:

“Emma Zunz”
Emma: (germano) el nombre deriva del antiguo alemán Amme y significa fuerza. También, Emma era reina de Germania que había nació en España y murió en Francfort. Ella fue una mujer piadosa y discreta. Es además, el diminutivo del nombre Emmanuel, que es como se llama su padre en el cuento.
Zunz: posiblemente un tributo a Leopold Zunz (1794-1886) judio-alemán, erudito y eminencia en el ámbito de educación judía y la cultura judía. Zunz ayudó a fundar la Sociedad para la Cultura y las Ciencias Judías, una institución pedagógica

“[…] un tal Fein o Fain, de Rio Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto.”
Fain: (hebreo) el fisgón.

“[…] Emma lloró hasta el fin de aquel día el suicidio de Manuel Maier, que en los días felices fue Emmanuel Zunz.”
Manuel: (hebreo) es el diminutivo de Emmanuel. Hebreo. “Dios con nosotros”
Maier: apellido de origen alemán. Entre algunos personajes reconocidos encontramos a: Jorge Guillermo (1758-1802) escritor alemán, Enrique (1867-?) filosofo alemán, Miguel (1568-1622) médico y alquimista alemán y Jose Federico Bernardo Gaspar músico alemán del siglo XVIII.
Emmanuel: (hebreo) el significado del nombre es “Dios con nosotros” (Mateo 1: 23).

“Loewenthal, Aarón Loewenthal, antes gerente de la fábrica y ahora un de los dueños.”
Aarón: (hebreo) alto, elevado, montañoso. Fue el primer sumo sacerdote judío considerado el fundador del sacerdocio hebreo. Aarón construyó un becerro de oro, cuando Moisés estaba recibiendo las tablillas de los mandamientos. (Éx. 32, 1-24)
Loewenthal: apellido de origen judio.aleman. Friedrick Loewenthal era un quimico, enólogo y activo negociante judío. Asimismo, Wilhelm Loewenthal era un científico judío que fue contratado, a finales del siglo XIX, por el gobierno argentino de Carlos Pellegrini para preparar un informe sobre el estado de la colonización judía en varias partes de país.

“A nadie se lo había revelado, ni siquiera a su mejor amiga, Elsa Urstein”
Elsa: (germano) el nombre deriva del antiguo alemán Kelza y significa regocijo.
Urstein: apellido de origen juduio-alemán.

“Emma trabajó hasta las doce y fijó con Elsa y con Perla Kronfuss los pormenores del paseo del domingo”.
Perla: (latino) la exquisita o extraordinaria.
Kronfuss: puede hacer alusición a Johannes Kronfuss, quien nació en Hungría y se fue a estudiar arquitectura en Munich (Alemania), luego Kronfuss emigró aproximadamente 1910 a Argentina. Allí se llamó Juan Kronfuss.

“Lo abrió; debajo del retrato de Milton Sills, donde la había dejado la antenoche estaba la carta de Fain”
Milton Sills: (1882-1930) Nació en Chicago, hijo de una familia adinerada. Estudió psicología y filosofía, pero se dedicó a la actuación. Empezó en teatro de Broadway y en 1915 hizo su debut en el cine. Milton Sills se destaco por sus papeles románticos que lo hicieron popular entre las audiencias femeninas.

El hecho de ser popular con la audiencia femenina tiene relación con el relato, puesto que, Emma Zunz tenía un retrato del galán de cine del momento. Además, la presencia de esta estrella del cine estadounidense otorga al relato un carácter de verosimilitud.

“Había llorado con decoro, el año anterior, la inesperada muerte de su mujer -¡una Gauss, que le trajo una buena dote!-, […]”
Gauss: quizás es una alusión a Carl Friedrich Gauss (1777-1855), matemático alemán conocido por sus muy diversas contribuciones al campo de la física, especialmente por sus estudios del electromagnetismo.

En esta instancia, qué nos dicen los datos anotados en las líneas antecedentes; situar los códigos topográfico y onomástico, concatenados en una relación espacio-temporal, estableciendo la correspondencia con el sentido histórico. Así, el escenario de cuento es Buenos Aires (calles Paseo de Julio, Almagro, Liniers), con la mención de los pueblos de Lanús y Gualeguay y los personajes son de ascendencia judía-alemana, (Aarón Loewenthal, Manuel Maier, Emanuel y Emma Zunz, Elsa Urstein, Kronfuss, Gauss, Fain), los cuales tienen seguramente una relación con las inmigraciones europeas.

El sentido histórico del cuento

La llegada de millones de inmigrantes provenientes de Europa fue, ante todo, una medida económica y política tomada por los gobiernos posteriores al año de 1879, con el objetivo de ocupar y aprovechar una considerable cantidad terrenos (375.000 Km2) arrebatados a los indígenas que de paso fueron exterminados para evitar que pudieran reclamarlos. De tal forma, el fenómeno de la inmigración europea a Argentina se inició a finales del siglo XIX y continuó en las siguientes dos décadas del siglo XX, dicho fenómeno fue importante, diverso y numeroso. Así, se estima que el 90% de la población actual de este país es descendiente de inmigrantes, en mayor medida europeos, italianos, españoles, franceses, alemanes o judíos:

“Hasta 1910, se radicaron alrededor de 1.000.000 de italianos, 700.000 españoles, 90.000 franceses, 70.000 rusos , en su mayor parte de origen judío , 65.000 turcos, en su mayoría sirios y libaneses, 35.000 austro-hungaros, es decir, centro-europeos, 20.000 alemanes y un numero muy inferior de portugueses, suizos, belgas y holandeses”

Si bien, las migraciones europeas fueron numerosas y variadas, no es el propósito de este trabajo ahondar en cada una de ellas (inmigraciones de los italianos, españoles, portugueses, ingleses, entre otros). Puesto que, el análisis de los códigos topográfico y onomástico nos dieron como resultado un marco de referencia de espacio y tiempo. Por ende, el sentido histórico del cuento va encaminado a estudiar aspectos relevantes del fenómeno de las inmigraciones judías a Argentina.

Así, la primera ola migratoria fue a causa de los sangrientos ataques contra los judíos que tuvieron lugar en Rusia, en el año de 1881. Por tal motivo, se vieron abocados a salir de Rusia para Francia o Alemania; país por el que pasaban para embarcasen en el puerto alemán de Bremen. Pero, estos hechos, de una u otra forma, repercutieron en Argentina, pues precisamente, el 6 de agosto de 1881, el presidente de Argentina, Julio Argentino Roca (1880-1886) comisionó a José María Bustos para dirigir a los emigrantes judíos a su país. Tal evento, en gran medida, fue un hecho insólito y único en su género en toda la historia de los judíos en Argentina.

La política del fomento de la inmigración fue, también, una constante en el gobierno de Miguel Juárez Celman (1886-1890). Debido a estas iniciativas, el 14 de agosto de 1889 el barco de vapor alemán Weser arribó al puerto bonaerense con 820 pasajeros judíos. Los nuevos habitantes tuvieron que afrontar una serie de inconvenientes antes de lograr establecerse en las tierras prometidas. De tal forma, que los beneficios que ofrecían las autoridades argentinas, a través de sus oficinas europeas, a aquellas personas que sufrían el terror de las persecuciones, la miseria y la intolerancia, no eran tan ciertas como la tierra prometida, en paz y prosperidad que aseveraban. A pesar de ello, las inmigraciones no paraban.

En este mismo sentido, el 24 de agosto de 1891 el barón Mauricio Hirsch, de origen judío, creó la Sociedad Judía de Colonización (JCA, Jewish Colonization Association) con “el impresionante capital de 50 millones de francos (2 millones de libras esterlinas o 10 millones de dólares)” , cuyo propósito era el de facilitar el viaje, el establecimiento y la educación instrumental de los inmigrantes judíos. A partir de 1982, la JCA quedó como la única organización que se ocupaba del traslado de inmigrantes judíos a América en el marco de su gestión de facilitador y colonizador.

En los primeros cinco años de labores, la JCA asentó 6.757 judíos en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe. En el año de 1915, el total de inmigrantes llegaba a 33.382 judíos, de los cuales 20.382 estaban establecidos en chacras y 13.000 eran trabajadores asalariados. La población judía en Argentina, en vísperas a la Primera Guerra Mundial, se calculaba en 115.600 personas.
A su llegada, los judíos que se es establecían en Buenos Aires lo hacían en los barrios céntricos del puerto, como: Villa Crespo, Almagro, Palermo, La Paternal, Caballito y Flores donde formaron pequeñas comunidades de judíos. El surgimiento de comunidades judías se dio, en primer lugar, por la introducción directa de grupos de pioneros por parte de la JCA, y después a la base económica que ésta ofreció para el establecimiento temporal o definitivo de los inmigrantes. En esta actitud, se ve el carácter de colectividad que existía entre ellos; la cual era común a la organización de inmigrantes judíos:

“Los inmigrantes formaron colectividades, es decir, desarrollaron una vida asociativa muy intensa centrada en torno a las sociedades de ayuda mutua, clubes, instituciones recreativas, hospitales, escuelas y órganos de prensa.”

Este fenómeno de colectividad guarda una estrecha relación con nuestro cuento, debido a que los personajes del relato son todos de origen judío, a excepción del marinero sueco o finlandés, unidos por un vínculo familiar, laboral o de amistad. Es decir, en el relato son perceptibles los lazos de unión que establecen algunos personajes para hacer su estadía más llevadera. Por ejemplo: cuando Elsa Urstein y Emma Zunz se inscriben en un club de mujeres, deben soportar los comentarios insidiosos que genera la revisación.

De tal suerte, se puede comprobar que si bien en una primera lectura el relato no da para pensar en una correspondencia con la Historia, y mucho menos con las inmigraciones judías a Argentina, es a través del estudio de los códigos topográficos y onomásticos que es posible relacionar el cuento con las inmigraciones judías a Argentina, y así resolver el interrogante que se planteó al inicio de este trabajo: ¿Cuál es el contexto histórico del cuento?

De otro lado, quiero ahora aventurarme a lanzar una breve interpretación del cuento en relación con su autor, Jorge Luis Borges: ¿Es el cuento de carácter social?, ¿puede considerarse a Borges un escritor comprometido?

Para contestar la primera pregunta, cabe señalar que el lector puede realizar diversas lecturas del texto, atendiendo a su carácter polisémico (siempre y cuando no se violente el sentido del texto y no se fuerce a decir algo que ni siquiera se sugiere). Así, Emma Zunz es considerado por la crítica literaria como un cuento perteneciente al género negro. No obstante, se puede pensar que por la temática que aborda y el contexto histórico en que se desenvuelve el relato, el autor quiera denunciar algo; por ejemplo: la problemática social de los inmigrados judíos, el rechazo de los judíos por ser considerados una comunidad aislada o, por el contrario, resaltar el aporte judío a la cultura:

“Jorge Luis Borges sostenía que la razón por la cual los judíos han podido ser tan continuamente creadores en el ámbito de la cultura europea es que participan de esa cultura de un modo marginal y no central”

En esa medida, el relato se puede convertir en algo más que narrar un asesinato y ser un aparente cuento de género negro, para ser un cuento con un trasfondo histórico y quizás social. Pero, hasta qué punto aseverarlo.

Si bien el cuento da indicios para sospechar en un carácter social, su autor no. Cabe resaltar, que Borges no es reconocido por ser un autor de carácter social. Justamente, en su prólogo de cuentos El informe de Brodie (1970), él afirma:

“Sólo quiero aclarar que no soy, ni he sido jamás, lo que antes se llamaba un fabulista o un predicador de parábolas y ahora un escritor comprometido. […] No he disimulado nunca mis opiniones, ni siquiera en los años arduos, pero no he permitido que interfieran en mi obra literaria, salvo cuando me urgió la exaltación de la Guerra de los Seis Días”.
Borges es la contra cara del uruguayo Mario Orlando Benedetti que es, ante todo, un escritor comprometido con sus pensamientos, por ello gran parte de su obra, sobre todo la poesía, se encuentra matizada por sus ideas políticas y colmada de la nostalgia vivida durante los 15 años de su exilio; tiempo durante el cual su literatura estaba prohibida en su país. De esta manera, es innegable la oposición de estos dos autores del cono sur. Así, la segunda pregunta queda resuelta, pues como él asevera no “es un escritor comprometido”, es decir, que sus ideas u opiniones no se reflejan en lo prolífico de su obra.

A modo de conclusión

El análisis de los códigos topográfico y onomástico implica una búsqueda, en ocasiones exhaustiva, de su sentido. Dicha labor es gratificante en la medida en que esta permite una mejor lectura del cuento, puesto que se desentraña, en nuestro caso, primero el lugar donde se están desarrollando las acciones y segundo el origen o la nacionalidad de nuestros personajes. Asimismo, este descubrimiento nos lleva a leer el cuento en función del momento histórico. Y realizando, un análisis más profundo permite sospechar de la intención del cuento, de tal forma que se produce una revaloración de la lectura y se abre una puerta para introducir, quizás, un nuevo sentido del texto.

miércoles, 27 de agosto de 2008

"El dinosaurio" De: Augusto Monterroso

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.